Profundidad: tú también lo estás deseando.

Pedos en profundidad

El otro día, en Caballito Salao, tuvo lugar la conversación con mas profundidad nunca habida en un centro de buceo. Sí, sí, nunca antes lo habrás oído en un centro de buceo.

Se trataba la siguiente cuestión: ¿es posible tirarse pedos buceando?

Pues bien, la mayoría de los mortales damos por hecho que sí se puede. ¿Quién no se ha tirado algún pedete con el culo en remojo? Ya sea en la playa, en la piscina, en un jacuzzi o incluso buceando. Me atrevería a decir que TODOS en algún momento de nuestras vidas nos hemos tirado un pedo dentro del agua. Seguro que tú también has sentido cómo subía esa burbuja acariciando suavemente tu espalda hasta llegar a la superfície. Ya fuera con o sin traje de buceo.

Hasta aquí todo normal.

Lo curioso del caso es que nuestra amiga, una doctora de respetada reputación, un buen día coincidió con un bioquímico y con un biólogo para hacer su curso de buceo de 3 estrellas. Se armó la marimorena. Las cuestiones tratadas en el propio curso no eran suficiente para esas mentes, extremadamente curiosas.

Entonces surgió el tema: tirarse pedos en profundidad.

No se trataba de una idea loca. Una de esas que se comentan en un rato compartiendo decobirras y ahí queda. No, no, ni mucho menos. Estas mentes privilegiadas tuvieron la brillante idea de estudiar el tema más a fondo.

Buscaron información en publicaciones científicas que trataran sobre los esfínteres del cuerpo humano. Concretamente buscaron cuál era la fuerza que podía llegar a ejercer el esfínter anal. Con esta información junto con la densidad del agua y la presión que ésta ejerce en profundidad, gracias a la Ley de Boyle y alguna otra, calcularon hasta que profundidad sería posible tirarse un pedo. Lo calcularon por puros principios de la física de toda la vida.

Después de recopilar toda la información necesaria y llevar a cabo los cálculos correspondientes, de manera teórica concluyeron que el punto de inflexión de poder o no poder tirarse un pedo se encuentra en 3 atmósferas de presión absoluta.

Dicho de otra manera, el umbral se encuentra a 20m de profundidad. Desde la superficie hasta los 20m de profundidad nos podemos tirar un pedo con más o menos facilidad, dependiendo de las habilidades innatas de cada persona. Pero, a más de 20m de profundidad es físicamente imposible conseguirlo.

Aquí llegó el verdadero reto. Está muy bien haber obtenido ese dato de manera teórica. Pero como mentes extremadamente curiosas que eran, esto no bastaba. Debían comprobarlo por ellos mismos de manera práctica.

Así fue la comprobación:

Lo primero que hicieron fue comentar el tema con sus compañeros de buceo habituales. Te puedes imaginar el asombro que les generó el tema. Casi tanto como curiosidad por ponerlo en practica y experimentarlo por sí mismos. No nos engañemos. Es lo mismo que te está pasando a ti ahora mismo.

Estás leyendo estas líneas y al mismo tiempo, por un lado, estás tratando de recordar cuando y a qué profundidad tuvo lugar el último pedo que recuerdas haberte tirado buceando. Y, por otro lado, estás deseando ir a bucear para probarlo. Lo sé porque a mi me pasó lo mismo. Ja ja ja.

Volvamos al estudio que nos ocupa.

Como te decía, los compañeros no pudieron resistirse y se unieron al estudio. Ahora ya eran seis sujetos para llevar a cabo la recogida de datos.

Casualmente, o no. Resultó una combinación perfecta. Tres de ellos eran muy habilidosos en esta cuestión de expulsar gases de su organismo a voluntad, tenían una facilidad asombrosa para ello por lo que el experimento no les suponía un gran esfuerzo. La doctora y dos compañeros más, en cambio, pertenecen al grupo del resto de humanos que no podemos elegir cuando tirarnos un pedo y dependemos de que salgan por sí solos.

Entonces la cosa estaba equilibrada. La mitad de los sujetos del experimento, los que no saben tirarse pedos a voluntad, serían el grupo de control. Mientras que los otros tres, capaces de tirarse un pedo a voluntad podrían forzar la salida de los mismos a las diferentes profundidades.

Para hacerlo todo un poco más ágil, acordaron que antes de sus inmersiones comerían alimentos que favorecieran la aparición de los gases. Por ejemplo, todo tipo de legumbres como garbanzos, alubias y lentejas, así como coles de Bruselas, brócoli y cualquier alimento que a cada uno de ellos en particular les provocara gases.

Los siguientes meses fueron los mejores de sus vidas.

Quedaban para bucear un mínimo de cuatro veces al mes, los meses de verano forzaron para conseguir salir hasta 12 veces. Se morían de ganas por conseguir unos resultados definitivos. Además, de cara a sus parejas y familias lo hacían con un motivo totalmente justificado. Tenían la obligación de ir a bucear para cumplir con el resto de miembros del experimento. Tenían una misión y no podían fallar.

Así, entre camelarse a la familia, pedir algún que otro día de asuntos propios en el trabajo, vacaciones pendientes y, por su puesto, haciendo inmersión doble cada vez que quedaban, entre todos, consiguieron sumar más de 500 inmersiones en solo 4 meses.

Después de analizar los datos obtenidos, los resultaron fueron concluyentes: NO PUEDES TIRARTE UN PEDO A MAS DE 20m DE PROFUNDIDAD.

Este estudio a parte de la importancia implícita por la propia temática, sirvió para que los participantes crearan un vinculo aún más fuerte entre ellos. Imagínate lo que puede ser compartir tantas inmersiones con personas tan especiales con las que no solo compartes inmersiones, compartes un estudio y os tiráis pedos juntos. O por lo menos lo intentáis. ¿puede haber mayor muestra de confianza y complicidad que tirarse un pedo con otra persona?

Tú y yo sabemos que la respuesta es NO. Solo cunado la confianza es plena podemos vencer esa poderosa fuerza que nuestros esfínteres son capaces de ejercer y podemos tirarnos un pedo en presencia de otra persona. Si la confianza no es suficiente, tenemos un mecanismo de defensa ancestral que hace que de alguna manera esos gases que están dispuestos a salir, como que se reabsorben y solo pueden ser expulsados en total intimidad. ¿A ti también te pasa?

Ojo, que igual eres de esas personas que tienen los esfínteres facilones y a poca o ninguna confianza que haya son capaces de liberar todo lo que tienen dentro sin pudor ninguno. Que sabemos que también los hay.

En fin. Solo quería compartir contigo este estudio porque me parecía sumamente egoísta guardármelo para mi disfrute personal. Me he sentido obligada a compartirlo por el bien común y sobretodo por el gozo y disfrute de todos los buceadores que puedan leer esto. Estoy segura de que en algún momento no muy lejano lo vas a poner en práctica para sacar tus propias conclusiones.

Como te decía, esto me lo contó una buena amiga que participó en el estudio. Es una historia basada en hechos reales con alguna salpicadura de imaginación, los nombres de los participantes no pueden ser revelados por eso de la protección de datos. Yo no he formado parte de la recogida de datos porque no tengo esa facilidad para tirarme pedos a voluntad. Por su puesto, le he encomendado a Quico, que tiene más facilidad para estas cosas, la misión de corroborar los datos del estudio.

Lo mismo te pido a ti. Si en alguna de tus inmersiones consigues tirarte un pedo a más de 20m te ruego que me escribas y me cuentes todos los detalles:

  • profundidad,
  • temperatura del agua,
  • traje que llevabas
  • y, por su puesto, qué habías comido antes de bucear.

Espero que todo esto te haya resultado interesante y sobretodo te haya hecho pasar un buen rato. Siendo optimista, espero haberte arrancado alguna carcajada. Una sonrisa por lo menos. Así que no te lo quedes para ti. Si te ha gustado, compártelo con quien pienses que sabrá apreciarlo.

 

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